«Tuve hambre y sed, era extranjero, estaba desnudo, enfermo, preso y vosotros me acogisteis y me ayudasteis»
Desde este evangelio, San Juan de Mata nos enseña a crear una vida llena de confianza en el Señor haciéndonos notar que la humildad, solidaridad y misericordia son actitudes que el Señor observa en nosotros.
Ese camino Juan de Mata lo inició hace más de ochocientos años, y hoy en día nos sigue inspirando a religiosos, religiosas y laicos para llevar la luz a todos aquellos lugares donde hay oscuridad, para llevar un mensaje de amor y liberación a todos los hambrientos, sedientos, desnudos y presos.
Juan de Mata supo dar respuesta a las necesidades de su sociedad, a pesar que estaba en un proceso determinante de cambio de época, como también puede ser en la actualidad; el espíritu trinitario no ha cambiado en el tiempo: la liberación de los oprimidos sigue siendo la razón de nuestra vida trinitaria, dispuestos a seguir en la brecha, empeñados en liberar a través de nuestra vocación trinitaria específica.
Los esclavos del Mosaico de Santo Tomás in Formis, siguen recordándonos el mensaje de San Juan de Mata, el cual sigue vigente, y yo diría, que está de plena actualidad.
Si Juan de Mata fuera hoy en día acompañante de grupos de jóvenes trinitarios, ACOMPAÑARÍA y pediría a los jóvenes, y no tan jóvenes, que miremos a los ojos de la persona, a la cara de los que padecen pobreza, necesitados, excluidos de la sociedad, personas privadas de libertad, jóvenes que están “encadenados” en multitud de situaciones…
Juan de Mata, estaría como acompañante al lado de los que cada día ayudan a personas que tienen algún tipo de necesidad y carecen de medios para su solución: personas sin hogar, personas acogidas, usuarios de comedores sociales y centros de día, y por supuesto animaría a los jóvenes a implicarse en todas las actividades del carisma trinitario, como voluntarios, liberando a todos los esclavos de nuestro tiempo.
Juan de Mata recordaría constantemente a los adultos lo que nos dice también el Papa Francisco: «Abrid vuestras casas y comunidades s los jóvenes para que puedan compartir vuestra oración vuestra fraternidad, pero sobre todo abridle vuestros corazones” e insistiría a los jóvenes en el siguiente mensaje: “Necesitamos vuestra fuerza, vuestra energía y vitalidad. Caminar juntos, unidos ayudando al que se queda atrás, superando el cansancio la tentación de abandono”.
Por supuesto Juan, como acompañante trinitario nunca abandonaría por cansancio, todo lo contrario, animaría continuamente a los jóvenes a que sigan con ese inconformismo, sobretodo ante las muchas situaciones de desigualdad, maltrato, pobreza, injusticia, marginación, exclusión, discriminación, trata…. Insistiendo que caminemos todos juntos, cada uno según su edad, su estado de vida, su vocación… Y por supuesto teniendo momentos de oración, glorificando a la Santísima Trinidad.
Juan rogaría a toda la familia trinitaria que cultivemos las relaciones con los jóvenes trinitarios, apostando en nuestras catequesis por un estilo de vida trinitaria, compartiendo la fe, ya que el entusiasmo de los jóvenes son indispensables para seguir manteniendo y extendiendo el carisma trinitario y la misión liberadora de la orden de la Santísima Trinidad.
Juan de Mata, nuestro acompañante, nos recordaría que desde nuestro compromiso por el crecimiento personal y social de la persona y de forma especial por los jóvenes, al estilo de vida suyo, mantengamos la frescura y actualidad que lleva a nuevos retos, a nuevos compromisos liberador, a lo largo de múltiples actividades y experiencias, compartiendo proyecto para la transformación de este mundo en una sociedad más solidaria e igualitaria, para la vivencia auténtica del carisma y la misión de la familia trinitaria.
Nuestro Acompañante de hoy, San Juan de Mata, nos testimoniaría que uno de los elementos más significativos es la sencillez , que despierta la alegría de compartir, el carácter de humildad y la propuesta de compromiso de nuestra vida, al estilo de Jesús, para desde el amor, defender a los más débiles.
Hoy, nuestro Acompañante, nuestro guía, nuestro catequista Juan de Mata, nos invitaría a salir del egoísmo, del individualismo, a tener confianza, esperanza, a ser guías, testimonio del Carisma de vida Fraterna, y desde la inquietud social, la entrega, la disponibilidad, la libertad y sin miedos saber transformar realidad para conseguir una sociedad libre.
Dios nos habla, Él nos encuentra. Estamos llamados a evangelizar.
Isabel Ginés Palacios