En la mañana del 20 de junio de 2025, en la Sala Clementina del Vaticano, el Papa León XIV recibió a los miembros del Capítulo General de la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos en una audiencia especial, en la que les dirigió palabras de aliento y orientación para el presente y futuro de su carisma.
El Santo Padre subrayó con claridad el núcleo de la vocación trinitaria: el servicio y consuelo a los cristianos perseguidos por causa de su fe. Recordando las palabras del apóstol san Pablo: «perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados» (2 Co 4,9), el Papa alentó a los frailes a mantener viva la memoria de estos hermanos sufrientes en su oración diaria y en sus obras concretas.
El Pontífice destacó que esta sensibilidad hacia los perseguidos es más que una opción pastoral: es parte esencial del carisma trinitario y constituye, según la enseñanza de San Agustín, «la parte de Dios», la porción que le corresponde al Señor en su designio de liberar y consolar a su pueblo (cf. Cuestiones sobre el Heptateuco, lib. II, 15).
En este sentido, León XIV animó a los frailes a no apartar su mirada de las situaciones límite donde la libertad religiosa es negada o gravemente restringida, como sucede en diversas regiones de la Península Arábiga, Oriente Medio, África y el subcontinente indio, donde los Trinitarios desarrollan una labor de frontera.
El Papa expresó también su deseo de que este Capítulo General produzca frutos de renovación espiritual, reforzando el compromiso de la Orden con los más necesitados, y atrayendo, por esta radical entrega a los perseguidos, la atención de nuevas vocaciones y de fieles laicos dispuestos a unirse a esta causa de libertad y misericordia.
Estas palabras resuenan como una fuerte llamada a que la Orden Trinitaria profundice su misión original: ser portadores de consuelo, libertad y esperanza donde la fe es oprimida, siguiendo el espíritu de su fundador San Juan de Mata, cuya visión profética de redención sigue viva y necesaria en el mundo de hoy.
El Santo Padre concluyó su mensaje uniéndose a la oración de la Orden por los perseguidos y pidiendo a Dios Trinidad que sostenga esta misión que brota del Evangelio y sirve a los más pequeños de la Iglesia.
Fotografías: Vatican Media
