No sabemos lo que se siente por algo o por alguien hasta que se le conoce a fondo, y eso es lo que me ha ocurrido a mí con el Señor del Rescate y su cofradía.
Ya desde muy pequeña, mi familia era bastante devota del Señor de Granada, pues mi madre se crio en el barrio de la Magdalena. Pero no ha sido hasta ahora cuando yo me he sentido unida a Él y a esta cofradía, ya que nunca me había interesado ninguna. Y esto ha ocurrido en esta semana, en la que hemos podido conocer a los hermanos cofrades y la gran labor que realizan con todo tipo de personas necesitadas.
Semana de su centenario, que decidieron celebrar junto a los hermanos Trinitarios, en su casa y en su barrio, Parque Nueva Granada. Un barrio sencillo, humilde y con personas trabajadoras.
En esta semana me he sentido más amada, aún si cabe, por nuestro Señor, pues al Señor del Rescate le he pedido varios favores muy importantes en mi vida. Me he sentido unida desde que empezamos a tener reuniones, y yo, como representante de la Asociación de Vecinos de Parque Nueva Granada, he tenido el gusto y a la vez la responsabilidad de dar a conocer a los miembros de la asociación todo lo que se estaba planteando para la realización de las actividades previstas. He de decir que al principio la gente estaba muy reacia, ya que las cosas de la Iglesia no interesan a todos por igual, pero al final han colaborado y estado presentes en los actos más significativos, como el día de los testimonios de los presos o la procesión con la Eucaristía en la plaza, etc., y no han quedado defraudados, ni ellos ni el barrio, que nos ha transmitido su alegría, sobre todo cuando el Señor del Rescate recorrió nuestras calles.
Desde que llegó el sábado 7 y el domingo ya estaba puesto en el altar para la Eucaristía, presidiendo esta y todas las de la semana, la gente se ha volcado visitándolo a menudo, haciendo fotos, escribiendo sus peticiones y llenando la iglesia como ya no se veía desde hace tiempo.
En esa semana se hizo una ofrenda floral el lunes y, después, la Eucaristía.
El martes, el testimonio de los presos y voluntarios que los atienden nos llegó al corazón.
El miércoles, oración por la paz.
El jueves, durante la visita de los abuelillos del centro de día Abenzoar, me emocionó escuchar la historia que tiene la imagen del Señor del Rescate y ver cómo los abuelillos y abuelillas contaban también sus vivencias y, además, daban las gracias por haberlos recibido. Se hicieron una foto en grupo y se fueron tan contentos.
El viernes estuvo dedicado a los cristianos perseguidos, con la proyección de un documental, Ocho siglos después, la Eucaristía y la vigilia de oración por ellos.
El sábado fue el gran día, con la salida en procesión de Jesús del Rescate por las calles de nuestro barrio, y la Eucaristía en la plaza fue inolvidable; la gente quedó maravillada.
El domingo, día final pero no menos importante por ser día de la Santísima Trinidad y de renovación de compromisos, la iglesia se volvió a llenar.
Hemos de agradecer a Evelio y a Walison el haber estado en todo momento pendientes de todo.
En fin, una semana de felicidad como nunca creí tener con ninguna cofradía, ya que nunca pude imaginar lo que se hace en ellas y, en especial, en la cofradía del Rescate por su labor. Gracias siempre.
Chari Rodríguez