La Orden Trinitaria nació en el año 1198, de la mano de San Juan de Mata, como respuesta al drama de violencia y guerras de religión entre moros y cristianos -las Cruzadas-, generando víctimas inocentes de cautividad, esclavitud y muerte.
La Intuición carismática de Juan de Mata, atento al drama de esos hermanos cristianos, hechos cautivos y esclavos en la guerra santa, fue proponer al Papa Inocencio III la creación de una Obra basada en la misericordia y la redención. Se trataría de crear una estructura, eminentemente religiosa y sacerdotal. La presentó como “Orden de la Santísima Trinidad y de los cautivos”.
Tendría como tarea ir a los lugares de cautividad, el norte de África, para observar de primera la mano cuál era la situación de los cristianos que habían sido hecho prisioneros en las diversas batallas en el mediterráneo o producto, también, posteriormente, de las razias o incursiones saqueadoras de los moros en la Península Ibérica para obtener botín y esclavos.
Esta presencia trinitaria dentro del “territorio enemigo” facilitaba el hecho de que otros hermanos trinitarios, llamados “los redentores”, organizaran la redención de aquellos cristianos cautivos y esclavos, pagando por su libertad grandes cantidades de dinero que obtenían de las limosnas que ofrecían los cristianos en pueblos y ciudades de España.
Así nace el carisma trinitario que Juan de Mata para la Iglesia de finales del siglo XII, todo un proyecto evangélico de liberación y redención desde el que se atendía a los cristianos cautivos a mantenerse fuertes en la fe y no sucumbir ante el acoso y la presión de los musulmanes, hasta el momento que llegaran los “Trinitarios redentores” y pagasen el rescate para su liberación.
De entre los miles de cristianos liberados por los Trinitarios, destaca como figura especialmente reseñable, el rescate de Miguel de Cervantes Saavedra. La historia nos cuenta que fue hecho preso el 20 de septiembre de 1575 en la goleta Sol y conducido prisionero a las mazmorras de Argel. Allí estuvo cautivo cinco años hasta que los trinitarios Fray Juan Gil y Antón de la Bella, con muchas dificultades para obtener la cantidad tan exagerada de escudos que pedía su amo Hasán Bajá, lo rescataron pagando por él la cantidad de quinientos escudos de oro, “en oro de España”. El día 19 de septiembre de 1580 es liberado de su cautividad a la edad de 31 años. Y junto con él fueron también liberados otros 111 cautivos y esclavos.
Hay también una reseña histórica de las redenciones llevada a cabo por los trinitarios. El día 28 de enero de 1684 en Mequínez rescataron 17 imágenes a los moros robadas de las capillas e iglesias del norte de África y expuestas a la burla y al escarnio ante el pueblo musulmán y ante los cristianos. Entre esas imágenes estaba la de una figura hierática de Jesús maniatado, representando a un “ecce homo”. Desde que desembarcan en España las imágenes, con una buena cantidad cautivos liberados, por todos los pueblos y ciudades se van organizando celebraciones de oración, quinarios y novenas pidiendo por las cautivos y esclavos y dando gracias por la liberación tantos. Dicha imagen la denominaron los Trinitarios “Jesús Nazareno Rescatado”. En todas las Casas de los Trinitarios se reproduce la Imagen de Jesús Cautivo y Rescatado. Grande es la fe del pueblo de Dios depositada en esa Sagrada Imagen en tantas ciudades de España, especialmente en el Sur. El pueblo sigue profesando una fe profunda a Jesús Rescatado y Cautivo, conservándose, no solo los emblemas y símbolos trinitarios, sino, también, el espíritu profundamente trinitario vinculado a la redención de cautivos y a la Pastoral Penitenciaria hoy.
El carisma trinitario de redención y liberación está centrado hoy a través de la Pastoral Penitenciaria, atendiendo en las prisiones a las personas privadas de libertad, acompañándolas, humana y espiritualmente, ofreciéndoles un camino de esperanza basado en la fe en Cristo redentor y fortalecida por el amor como signo de liberación plena de cara a su reinserción.
Así mismo, el carisma trinitario se hace presente en aquellas realidades sangrantes de violencia, odio, intolerancia y muerte que sufren millones de cristianos perseguidos, especialmente en el mundo islámico.
Como santo y seña de nuestro carisma redentor con presos y cautivos celebramos los trinitarios y miembros de la Pastoral Penitenciaria la Fiesta de Cristo Redentor el día 23 de octubre. Renovamos el compromiso liberador de continuar, en el momento presente, la acción redentora a favor de los encarcelados, cautivos y esclavos.
Para dar realce institucional a la misión redentora y evangelizadora que realizamos en las cárceles con los privados de libertad, la antigua Provincia trinitaria del Sur, aprobó en el Capítulo Provincial de 2003 celebrar “el día del preso y del cautivo” en la fiesta de Cristo Redentor. Para ello, se elaboró un material de oraciones y celebraciones que ayudaran en este proceso liberador con los internos e internas, así como de sensibilización y compromiso en Parroquias, Centros Educativos, diversas presencias trinitarias en la Iglesia y en la sociedad.
Y no podemos olvidar una de las dimensiones importantes también de nuestro carisma como es la reinserción integral, más allá de los muros de la prisión. Para acompañarlos en el proceso de liberación integral y para atender a las personas en situación de exclusión y marginación, tenemos a la Fundación Prolibertas, obra trinitaria de promoción, liberación y desarrollo de las personas liberadas y sin recursos.
Desde el lema “Gloria a Ti Trinidad y a los cautivos libertad” seguimos los trinitarios sembrando la esperanza en el corazón de quienes, no solo han perdido la libertad, sino que, incluso, la propia esperanza en un futuro digno en libertad.
Pedro Fernández Alejo, osst