Hoy, 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de María, el papa León XIV ha presidido la Misa en la parroquia pontificia de Santo Tomás de Villanueva, en Castel Gandolfo, y después ha dirigido el rezo del ángelus desde la plaza de la Libertad, frente al Palacio Apostólico. Miles de fieles se han acercado a los Castelli Romani para acompañarlo en una jornada que en Italia es, además de fiesta religiosa, cita familiar.
En sus palabras antes del ángelus, el Pontífice ha querido invocar la intercesión maternal de María «en nombre de aquellas comunidades que necesitan ser consoladas y seguir teniendo esperanza». Y ahí, entre los rostros en los que ha pensado, aparece uno que en SIT conocemos bien: el de los cristianos perseguidos por causa de su fe.
«Pienso en los cristianos que sufren discriminación e incluso persecución»
León XIV ha recorrido con la mirada varios lugares heridos del mundo. Primero, Tierra Santa, «que es también, por excelencia, la Tierra de María». Después, Ucrania y Rusia, «ambos unidos por una devoción filial a la Santa Madre de Dios». Y finalmente, sin nombrar países concretos, a todos los cristianos que «sufren discriminación o incluso persecución» en cualquier rincón del planeta.
El Papa no se ha quedado ahí: también ha recordado a la población colombiana golpeada esta semana por un terremoto, y se ha unido, ha dicho, «a estas comunidades y a todas aquellas que viven en contextos difíciles», exclamando junto a ellas: «¡Santa María, ruega por nosotros!».
Una mirada que también es la nuestra
Cuando el Papa nombra a los cristianos discriminados y perseguidos, está poniendo voz a una realidad que la Familia Trinitaria lleva más de ochocientos años intentando aliviar. San Juan de Mata fundó la Orden en 1198 movido precisamente por el grito de quienes habían perdido la libertad a causa de su fe. Ese mismo grito, actualizado, es el que hoy sostiene la misión de Solidaridad Internacional Trinitaria (SIT).
SIT nació como deseo de la Orden Trinitaria para dar forma concreta a la cercanía con los cristianos perseguidos de la Familia Trinitaria y con todas las personas sensibilizadas ante este drama contrario a la libertad religiosa. Su objetivo es sencillo de enunciar y exigente de vivir: actualizar hoy lo que San Juan de Mata vivió en 1198, expresando lo más propio del carisma trinitario, «Gloria a la Trinidad y a los esclavos libertad».
En un mundo donde muchas personas siguen sufriendo persecución o discriminación por su fe en Cristo, los trinitarios queremos acoger sus anhelos de liberación y sus gritos de esperanza, prestando un servicio de misericordia, tal como recogen nuestros Estatutos. SIT se esfuerza por encarnar ese carisma a través de la oración y de la caridad redentora, sirviéndose de formación e información específica y de actuaciones concretas en el campo de la persecución religiosa.
Las palabras de León XIV este 15 de agosto son, en ese sentido, una llamada que resuena con fuerza en nuestra propia vocación: no mirar hacia otro lado ante quienes sufren por su fe, y encomendarlos, junto con María, a la esperanza que no defrauda.
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