En 1998, una años antes de la creación de Solidaridad Internacional Trinitaria, mi marido y yo llegamos a Alcorcón e hicimos de la parroquia San Juan de Mata la nuestra. Nacieron nuestros hijos y, conforme los niños iban creciendo, la colaboración en la parroquia y con la Orden Trinitaria crecía. Colaborábamos en los torneos de fútbol del Sudán, en las cenas solidarias, en los mercadillos y en cualquier evento que se organizara para recaudar fondos para nuestros hermanos, los cristianos perseguidos a causa de su fe en Cristo.
En el 2015 surgió un grupo de oración. Poco después de su creación, se decidió que una de sus actividades consistiría en hacer manualidades. Lo realizado se vendería y lo recaudado se destinaría a los cristianos perseguidos. Todo ello sin olvidar la oración, pilar fundamental de este grupo. Tuve la gran suerte de que me ofrecieran ayudar al grupo en esta tarea. Hoy en día el grupo de oración se ha transformado en la Fraternidad San Félix de Valois. Los cristianos perseguidos están muy presentes en sus oraciones y en su trabajo. Durante todo el año se trabaja para realizar varios mercadillos cuya recaudación se destina íntegramente a ellos.
Desde que el padre Koldo Alzola fue nombrado presidente de SIT España mis colaboraciones a favor de los cristianos perseguidos han ido en aumento. Participé en distintos proyectos y empecé a ayudar en la gestión de las publicaciones impresas que se realizaban, en los correos electrónicos y en las redes sociales.
¡Qué alegría me llevé cuando me invitaron a asistir a la reunión de la Comisión del SIT España que se celebró el 2 de marzo de 2019! Ello me permitiría conocer más de cerca las realidades de nuestros hermanos para contárselas a los demás. Pero tengo que decir, que no fue lo que yo esperaba. La abundante carga de trabajo de los religiosos, unida a mi falta de conocimientos, ha dado como resultado que hoy me queden muchas realidades que conocer y mucho que descubrir sobre los cristianos perseguidos.
Queda poco para un nuevo capítulo, tiempo de cambios y de nuevas iniciativas. Y como en todo comienzo está la esperanza y la ilusión de las cosas que están por venir. Todo ello bajo el amparo y la protección de la Santísima Trinidad. Pero vosotros, los religiosos, no estáis solos. Tenéis a laicos a vuestro lado, siempre dispuestos a ayudaros.
Al capítulo le pido que tenga muy presente a los cristianos perseguidos. Nos necesitan. Requieren de nuestras oraciones y de nuestro trabajo. Debemos ser altavoces de sus realidades y demandas. Necesitan tener esperanza. Siempre podéis contar conmigo y con mi familia que, estando a la sombra, en todo momento me ha ayudado en este camino.
Agradezco al Señor que haya puesto a la Orden de la Santísima Trinidad en nuestra senda; y doy las gracias a cada uno de los frailes que han depositado su confianza en mí y en mi familia, encomendándonos distintas tareas.
Mis mejores deseos y que el Espíritu Santo guíe las decisiones que tomaréis para la administración de la provincia.
Manuela Escribano Ortega
Colaboradora SIT España