Un año más, el 15 de septiembre se rindió homenaje a Nuestra Señora de la Bien Aparecida, patrona de Cantabria, en una festividad marcada por la devoción, la participación masiva de fieles y un inesperado cambio meteorológico que obligó a modificar parte del programa.
Los actos comenzaron el domingo por la tarde con la tradicional ofrenda floral en honor a la Virgen, en la que participaron párrocos de la zona, la corporación municipal encabezada por el alcalde y numerosos vecinos. La jornada continuó con la emotiva Procesión de Antorchas, que superó ampliamente las expectativas de asistencia, reuniendo a centenares de personas a pesar de la hora y de las dificultades del entorno.
El día central de la festividad estuvo acompañado de un intenso calendario litúrgico, con eucaristías celebradas en el Santuario desde las seis de la mañana hasta las ocho de la tarde. El momento más esperado, la misa mayor presidida por el obispo de Santander, estuvo a punto de suspenderse al aire libre, ya que estaba prevista en la explanada, pero la amenaza de lluvia obligó a trasladarla al interior del templo apenas unos minutos antes de su inicio.
La jornada concluyó con un ambiente de recogimiento y agradecimiento, reafirmando la importancia de esta cita religiosa para la comunidad cántabra, que cada año mantiene viva la devoción hacia su patrona.