Unas 300 personas participaron en la eucaristía, organizada por la Pastoral Penitenciaria en la víspera de la festividad de la patrona de las personas privadas de libertad. Al terminar, el prelado entregó las credenciales a los ocho internos que peregrinarán a Compostela del 28 de septiembre al 4 de octubre
El obispo de Córdoba presidió la solemne eucaristía con la que la Pastoral Penitenciaria celebró a la Virgen de la Merced en el centro penitenciario de Córdoba. La Merced es la patrona de las personas privadas de libertad y de quienes las acompañan en su camino de reinserción. Unas 300 personas llenaron el salón de actos para la misa, que se celebró en la víspera de la fiesta. La Pastoral Penitenciaria lo hace así desde hace dos años para que no coincida con el acto institucional del día de la Merced.
Concelebraron los tres capellanes del centro: el padre José Antonio Rojas, presidente del Secretariado de Pastoral Penitenciaria, y los trinitarios Manuel García López y Sergio García Pérez. Asistieron también la directora del centro penitenciario, la subdirectora de Tratamiento, la subdirectora del Centro de Inserción Social y otros responsables de la institución. Acompañó a la comunidad el presidente de la Hermandad de la Virgen del Sol de Adamuz.
La presencia de los dos religiosos trinitarios entre los capellanes tiene un sentido especial en esta fiesta. La Orden de la Santísima Trinidad nació en 1198 con San Juan de Mata para redimir a los cautivos. Pocos años después, San Pedro Nolasco fundó los mercedarios bajo el amparo de la Virgen de la Merced con esa misma misión. Hoy, ocho siglos más tarde, los trinitarios siguen viviendo ese carisma redentor en las cárceles, acompañando a quienes están privados de libertad.
La misa se celebró ante un altar dedicado a la Virgen de la Merced. Lo prepararon juntos miembros de la hermandad, de la Pastoral Penitenciaria y de las internas del módulo de mujeres, que se encargaron de los adornos del escenario. En su homilía, el obispo presentó a María como una «mujer valiente que cumple el plan de Dios, que quiere la liberación de su pueblo».
Ocho internos, rumbo a Santiago
Al final de la celebración, el obispo impartió la bendición del peregrino a quienes participarán en el Camino de Santiago, del 28 de septiembre al 4 de octubre. Irán ocho internos, acompañados por funcionarios y voluntarios. El prelado les entregó sus credenciales y estampó en ellas el primer sello, el de Córdoba, como signo de que su camino ya ha empezado.
La fiesta de la Merced sirvió así para mostrar el acompañamiento pastoral, la esperanza y las oportunidades de reinserción que ofrece la Pastoral Penitenciaria. Y también fue el punto de partida de una semana de convivencia y crecimiento personal que llevará a este grupo hasta Compostela.
Fuente: Diócesis de Córdoba