Este viernes, 8 de agosto, la Fundación Prolibertas de Algeciras, gestionada por los Padres Trinitarios, ha abierto sus puertas a un nuevo programa de acogida para personas refugiadas, en cooperación con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).
Este proyecto conjunto marca un hito en el compromiso trinitario con los más vulnerables, acogiendo a diez personas refugiadas en una primera fase, de un total de 32 plazas habilitadas en la casa. A lo largo de los próximos días, se prevé la llegada de nuevos residentes, procedentes de diversas partes del mundo, todos ellos marcados por historias de dolor y exclusión: guerras, persecuciones religiosas, trata de personas, violencia por orientación sexual o género, y mafias de explotación, entre otras causas.
En este contexto, la Fundación Prolibertas, inspirada en el carisma de la Orden Trinitaria, reafirma su vocación de estar junto a los marginados y devolverles su libertad y dignidad, tal como hizo San Juan de Mata en sus orígenes. La casa de Algeciras se consolida así como un verdadero espacio de misericordia y libertad, donde se expresa el Evangelio desde el servicio concreto a quienes más lo necesitan.
El proceso que ha culminado con la puesta en marcha de este recurso ha sido fruto de un intenso trabajo de diálogo, discernimiento y planificación, movido por el deseo de fidelidad al carisma trinitario. La colaboración con CEAR permitirá no solo ofrecer techo y atención básica, sino también facilitar la inclusión social y la regularización documental de estas personas en territorio español.
Este paso adelante ha implicado una importante inversión, tanto económica como humana, para adaptar las instalaciones y garantizar una acogida verdaderamente digna. Cada rincón de la casa ha sido preparado con esmero, como reflejo de la convicción de que cada persona es un hermano, una hermana, y un rostro concreto de Cristo sufriente.
La comunidad trinitaria de Algeciras y la Fundación Prolibertas elevan su acción de gracias a la Virgen del Buen Remedio y a San Juan de Mata, protectores e intercesores fieles, en quienes se ha confiado desde el principio este nuevo proyecto.
Este programa de acogida no es solo una respuesta solidaria, sino también un signo del Reino de Dios en medio del mundo, y una manifestación concreta de la misión de la Iglesia, llamada a ser hospital de campaña, faro de esperanza y espacio de libertad.
