La Orden de la Santísima Trinidad celebra hoy un aniversario que es, al mismo tiempo, acción de gracias y renovación de compromiso. La Fundación Prolibertas cumple veinticinco años de existencia, un cuarto de siglo de carisma redentor trinitario hecho carne en los rostros de presos, migrantes, personas sin hogar y familias en exclusión.
Del convento a la calle: cómo nació PROLIBERTAS
El 26 de junio de 2001, desde el convento de la Santísima Trinidad de Antequera, la Orden de la Santísima Trinidad, Provincia España-Sur, dio forma jurídica e institucional a algo que ya latía en su ADN desde el siglo XII: la vocación de liberar a quienes viven cautivos.
San Juan de Mata, nuestro fundador, soñó con una Casa de la Santísima Trinidad donde se compartiesen espacio, tiempo y recursos con los más necesitados: un hogar donde la atención se caracterizara por «la benignidad, el consuelo, la escucha, la bondad, la atención» y donde «todo lo que se dé, se dé con alegría». Prolibertas no es otra cosa que esa casa, abierta en el siglo XXI, multiplicada en nueve sedes -Antequera, Algeciras, Córdoba, Granada, Madrid, San Fernando, Sevilla, Valdepeñas y Alhucemas (Marruecos)- y volcada sobre los nuevos cautivos de nuestro tiempo.
Pablo VI lo había visto con claridad en 1975, cuando dijo a los trinitarios: «Habéis nacido para la liberación de las personas, de las clases, de los ambientes que no gozaban de libertad.» Prolibertas es la respuesta organizada, moderna y sostenida de la Orden a esa llamada.
Lo que hace PROLIBERTAS: el carisma en acción
Bajo el lema «Nuestra misión es la Libertad», la Fundación trabaja por la inclusión social de cuatro grandes colectivos:
Personas privadas de libertad. La raíz más profunda del carisma trinitario. Acompañar a quienes están en prisión —y a sus familias— es continuar literalmente lo que Juan de Mata comenzó rescatando cautivos: devolver dignidad, ofrecer futuro, hacer visible que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona, como recordó el Papa León XIV en su reciente visita a la cárcel de Brians 1 (10 de junio de 2026).
Personas sin hogar. La exclusión residencial es una de las formas más crudas de invisibilidad social. Prolibertas trabaja para que nadie tenga que dormir a la intemperie sin que alguien, desde la fe trinitaria, se acerque, toque y acompañe como hizo Jesús con el leproso del Evangelio.
Migrantes. La Escritura que abrió la Eucaristía de aniversario no fue elegida al azar. El drama de un pueblo deportado que llora junto a los canales de Babilonia y canta: «¿Cómo cantar los cantos del Señor en tierra extranjera?» es el drama de millones de personas hoy. Dios, decía la homilía, «no solo los oye; sino que hace suyos sus sentimientos y sus palabras». Prolibertas hace lo mismo. Con presencia en Alhucemas, en la otra orilla del Mediterráneo, la Fundación acompaña a personas migrantes en origen y en destino.
Familias en situación de exclusión. La pobreza no es un dato estadístico: es una puerta que no se puede abrir, una factura que no se puede pagar, un futuro que se estrecha. En Andalucía, tres millones de personas viven en riesgo de exclusión, con una tasa AROPE del 34,7 %, la más alta de España. Prolibertas trabaja para que esas familias sean protagonistas de su propio proceso de inclusión, no simples receptoras de asistencia.
Una jornada doble para un doble compromiso
La celebración del 25 aniversario tuvo dos tiempos, como tiene dos dimensiones el carisma trinitario: la contemplación y la acción.
Por la mañana, la Familia Trinitaria al completo se reunió en la Parroquia de la Santísima Trinidad de Antequera para una Eucaristía de acción de gracias, presidida por el P. Pedro Aliaga, Ministro Provincial y Presidente del Patronato de la Fundación. En su homilía, el P. Aliaga recordó que «las instituciones no son buenas porque sean antiguas, sino que son antiguas porque son buenas. Prolibertas cumple años porque sirve.»
A mediodía, el acto se trasladó al Salón de Plenos del Ayuntamiento de Antequera, donde el P. Pedro Aliaga tomó la palabra en nombre de la Familia Trinitaria. Con esa precisión que da la cercanía al carisma, articuló su intervención en torno a tres verbos: reconocer, agradecer y reafirmar.
Comenzó reconociendo que Antequera merece el nombre de «madre» de Prolibertas, pues aquí, hace veinticinco años, la Fundación abrió su puerta por primera vez a inmigrantes y presos. Agradeció a cuantos han hecho posible el proyecto: el Patronato, los directores generales, delegados, técnicos, voluntarios, y las instituciones que lo han financiado y acompañado, con mención especial al Ayuntamiento de Antequera por «una colaboración amiga y comprometida que continúa dando buenos frutos.» Y, como Ministro Provincial, reafirmó el compromiso de la Orden con Prolibertas, con los más necesitados y con la sociedad en su conjunto.
En su intervención, el P. Aliaga subrayó que los veinticinco años de la Fundación no son solo «una historia de programas sociales, sino un itinerario de fidelidad al Evangelio», y trajo a la memoria las palabras que Pablo VI dirigió a los trinitarios en 1975: «Habéis nacido para la liberación de las personas, de las clases, de los ambientes que no gozaban de libertad.» Las palabras del Papa León XIV sobre los migrantes y los presos, pronunciadas durante su reciente visita a España, le sirvieron para confirmar que la Orden camina en la dirección correcta: «Son palabras que nos confirman en nuestras opciones y que nos animan a continuar en la brecha.»
Antequera, madre de la Fundación, acogió con orgullo a sus hijos. El alcalde Manuel Barón y el presidente de EAPN Andalucía, José Miguel Morales, completaron el acto con sus intervenciones sobre los retos presentes y futuros.
El Pacto Andaluz contra la Pobreza: el carisma como propuesta política
Los veinticinco años de Prolibertas no son, como subrayó el Ministro Provincial Pedro Aliaga, «solo una historia de programas sociales, sino un itinerario de fidelidad al Evangelio.» Y esa fidelidad tiene hoy una traducción concreta y urgente: el Pacto Andaluz contra la Pobreza y la Exclusión Social, impulsado por EAPN Andalucía y respaldado por 93 organizaciones.
Prolibertas forma parte de esa red de alianzas. El objetivo es reducir la tasa de riesgo de pobreza en Andalucía del 34,7 % actual al 25 %, y llevar la pobreza severa del 12,8 % al 5 %. Detrás de cada porcentaje hay personas. Y detrás de cada persona, la Orden de la Santísima Trinidad ha querido estar siempre.
La cuestión migratoria ocupó también un lugar central en el debate, a la luz de las palabras del Papa León XIV durante su visita apostólica a España. En el puerto de Arguineguín, símbolo de la crisis migratoria, el Pontífice recordó que «la dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera» y que «no podemos acostumbrarnos a contar muertos.» Son palabras que la familia trinitaria siente como propias: describen exactamente lo que Prolibertas lleva veinticinco años denunciando y combatiendo.
El sol sigue saliendo por Antequera
El Director General de Prolibertas, Antonio Jiménez Fuentes, lo resumió con la precisión de quien ha vivido el proyecto desde dentro: «En 2001 alguien tuvo la osadía de creer que la Orden podía responder de forma organizada, moderna y sostenida a los nuevos cautivos del siglo. Hoy sabemos que esa osadía valió la pena. Y los próximos veinticinco años empiezan ahora mismo.»
La Orden de la Santísima Trinidad tiene 800 años de historia de redención. Prolibertas tiene veinticinco. Y en esos veinticinco años ha demostrado algo que los trinitarios sabemos desde siempre: que la libertad no es un ideal abstracto. Es un rostro. Es un nombre. Es alguien que esperaba que alguien se acercara, extendiera la mano y dijera, como Jesús al leproso: «Lo quiero. Que seas sanado.»
Dios no admite demoras. Tampoco Prolibertas.




