La Familia Trinitaria da gracias a Dios por la vida del P. Juan Cruz Palacios Pinedo, fallecido en la comunidad de Aluche (Madrid), después de una larga vida de entrega religiosa, sacerdotal y misionera al servicio del carisma trinitario.
Nacido en Barriga de Losa (Burgos) el 14 de septiembre de 1936, el P. Juan Cruz descubrió desde muy joven la llamada del Señor y comenzó su camino vocacional en Algorta. Allí inició su formación religiosa dentro de la Orden Trinitaria, realizando posteriormente sus estudios de Filosofía y Teología en Córdoba, donde fue ordenado sacerdote el 17 de marzo de 1963.
A lo largo de su vida religiosa desarrolló una intensa labor apostólica y misionera marcada por la sencillez, la cercanía y la fidelidad al Evangelio. Durante seis años trabajó en Madagascar, llevando el espíritu trinitario a tierras de misión. Más tarde ejerció su ministerio en Chile y Argentina, donde dedicó años de servicio pastoral acompañando a comunidades cristianas y compartiendo la vida de la gente con humildad y entrega.
En Villa María (Argentina) desempeñó también responsabilidades de gobierno y servicio pastoral como ministro de la comunidad y párroco, dejando el recuerdo de un religioso comprometido, fraterno y profundamente cercano al pueblo de Dios.
Detrás de una apariencia seria y de un carácter sencillo y discreto, siempre había un hombre acogedor, cercano y lleno de humanidad. El P. Juan Cruz sabía recibir a todos con una sonrisa sincera y una palabra amable. Quienes convivieron con él recuerdan también, con cariño y humor, aquella respuesta tan suya cuando alguien lo llamaba simplemente “Juan”. Él, sonriendo y con simpatía, corregía inmediatamente: “Juan Cruz”, dejando ver en ese pequeño gesto su carácter entrañable y familiar.
Su vida fue un ejemplo de fidelidad silenciosa al carisma trinitario, vivido desde la oración, la fraternidad y la dedicación generosa a la misión. Quienes compartieron camino con él agradecen hoy su testimonio sacerdotal, su espíritu misionero y su entrega constante al servicio de la Iglesia y de la Orden.
En este momento de dolor, la familia trinitaria eleva su oración confiada y agradecida, poniendo la vida del P. Juan Cruz en las manos de la Santísima Trinidad, a quien sirvió durante toda su vida.
Que el Señor le conceda el descanso eterno y premie abundantemente tantos años de entrega fiel y generosa.
Descanse en paz.