Del 17 al 23 de octubre, Solidaridad Internacional Trinitaria (SIT) nos invita a unirnos en la Semana de Oración por los Cristianos Perseguidos, una oportunidad para vivir la comunión con tantos hermanos y hermanas que hoy sufren por su fe en Cristo.
Durante estos días, el SIT nos anima a realizar un gesto de cercanía y fraternidad con ellos:
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Rezar juntos, en comunidad o en familia.
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Encender cada día una vela como signo de esperanza.
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Llevar dibujada una cruz en la muñeca, como signo visible de comunión con quienes no pueden manifestar libremente su fe.
Un camino de oración y comunión
La oración de esta semana quiere ser una respuesta concreta al sufrimiento de tantos cristianos perseguidos en el mundo. En un contexto en el que la fe sigue siendo motivo de discriminación, prisión o incluso muerte, los Trinitarios queremos mantener viva la misión confiada a San Juan de Mata, nuestro Fundador: “Gloria a la Trinidad y a los esclavos libertad.”
El SIT, fundado por el Capítulo General de Ariccia en 1999, con ocasión del VIII Centenario de la aprobación de la Orden de la Santísima Trinidad, tiene como misión actualizar hoy el carisma redentor trinitario. Este carisma se expresa en la oración, la acción concreta y el compromiso con quienes sufren persecución por causa del Evangelio.
Un septenario de fe y esperanza
El Septenario de Oración por los Cristianos Perseguidos comienza el 17 de octubre, memoria de San Ignacio de Antioquía, mártir del siglo II, y concluye el 23 de octubre, fiesta del Santísimo Redentor, profundamente unida al carisma de las órdenes redentoras, Trinitarios y Mercedarios.
Las celebraciones litúrgicas de esta semana, inspiradas en los textos del Misal Romano (ed. 2016) y del Propio de la Orden Trinitaria, nos invitan a contemplar el Misterio de la Redención y a orar por la libertad, la justicia y la paz.
Una invitación a todos
Invitamos a todas las comunidades trinitarias, parroquias, colegios, santuarios, movimientos y fieles a unirse a esta Semana de Oración. Que nuestras voces y gestos se unan en un solo clamor:
“Señor, fortalece a nuestros hermanos perseguidos y haz de nosotros testigos fieles de tu amor.”