La Memoria de Pastoral Penitenciaria 2025 recoge 1.076 programas dentro y fuera de las prisiones, sostenidos por 1.910 voluntarios y 159 capellanes
El Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal Española, integrado en la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana, ha hecho pública la Memoria de la Pastoral Penitenciaria 2025. Como es tradición, el documento se presentó en torno a la fiesta de la Virgen de la Merced, patrona de los presos y de Instituciones Penitenciarias, que se celebra cada 24 de septiembre.
La memoria ofrece una radiografía de la labor de la Iglesia durante el pasado año en el acompañamiento a las personas privadas de libertad, a sus familias y también a las víctimas. Una presencia que, en palabras del director del Departamento, el mercedario José María Carod, se desarrolla «muchas veces de manera silenciosa», pero con un objetivo claro: acompañar, visibilizar y mejorar la realidad de quienes cumplen condena.
Dos de cada tres presos, en contacto con la Iglesia
A finales de 2025 había en España 62.398 personas presas. De ellas, más de 40.000 tuvieron contacto directo con la Iglesia a través de los capellanes, el voluntariado, las parroquias, las congregaciones religiosas y otras entidades eclesiales.
En total, la Pastoral Penitenciaria desarrolló 1.076 programas a lo largo del año: 936 dentro de los centros penitenciarios y 140 fuera de ellos. Estas iniciativas atendieron a 40.289 personas, y en ellas participaron o estuvieron implicadas otras 3.722.
Dentro de los muros: fe, acompañamiento social y apoyo jurídico
En el interior de las prisiones se pusieron en marcha 573 programas religiosos, que se concretaron en 768 grupos y acciones pastorales y reunieron a 21.270 participantes. Junto a ellos, la memoria contabiliza 341 programas sociales, 22 programas jurídicos y distintas iniciativas de acompañamiento y atención personal.
Fuera de la prisión: acogida y segundas oportunidades
Más allá de los centros, la actividad se orientó sobre todo a la acogida y el acompañamiento social. La Pastoral Penitenciaria contó con 90 casas de acogida, por las que pasaron 3.193 personas. Además, acompañó a 621 personas que cumplían medidas de trabajos en beneficio de la comunidad y desarrolló 27 programas jurídicos que beneficiaron a 399 personas.
Los trinitarios, dentro y fuera de la cárcel
Entre las entidades que sostienen esta red de casas de acogida se encuentra la Fundación Prolibertas, creada en 2001 por la Orden de la Santísima Trinidad. Se trata de una ONG de acción social impulsada por los trinitarios en España, que acompaña a personas en riesgo de exclusión —entre ellas, personas privadas de libertad, personas sin hogar y migrantes— para que sean protagonistas de su propio proceso de inclusión.
A través de sus casas de acogida, los trinitarios abren sus puertas a personas presas y a quienes salen de prisión, ofreciéndoles un hogar, acompañamiento cercano y herramientas para reconstruir su vida. Es una forma concreta de actualizar hoy el carisma de san Juan de Mata, que fundó la Orden para la redención de los cautivos: acercarse a quienes viven privados de libertad y devolverles su dignidad.
Esta labor de acogida se completa con la presencia trinitaria en el interior de las prisiones. Los trinitarios están presentes en 16 centros penitenciarios de España, donde capellanes y laicos acompañan a las personas presas, escuchan sus historias y les ofrecen apoyo espiritual y humano, contribuyendo así a la amplia red de pastoral penitenciaria que recoge la memoria.
Capellanes y voluntarios: «faltan manos»
Nada de esto sería posible sin las personas que sostienen esta presencia día a día. En 2025 participaron 1.910 voluntarios laicos y 159 capellanes, con la colaboración de 667 entidades. A lo largo del año se celebraron, además, 804 encuentros y actividades formativas destinados a reforzar su preparación.
Aun así, la memoria reconoce que el reto sigue abierto y apunta la necesidad de mejorar los cauces de formación inicial y permanente de los agentes de pastoral penitenciaria. «Constatamos que faltan manos. Debemos especificar bien la vocación al servicio del preso», señala el documento.
«Otra cárcel es posible»
Más allá de las cifras, la memoria subraya un modo concreto de entender la presencia de la Iglesia en las prisiones. «Queremos mostrar que otra cárcel es posible desde la escucha, el acercamiento, la humanidad, la comprensión, la oportunidad y perdón», afirma José María Carod en la presentación.
El Departamento expresa también su deseo de avanzar en el acompañamiento tanto de las víctimas como de quienes han cometido delitos: «Hacernos presentes en el dolor de tantas familias heridas en ambos lados. Y sobre todo llegar a una coordinación tan total que resulte por sí misma evangelizadora».
Casi 3,7 millones de euros al servicio de los presos
Toda esta actividad contó en 2025 con una aportación económica de 3.680.938,65 euros. De esa cantidad, 1.553.465,76 euros se destinaron a las capellanías y 2.127.472,89 euros a las casas de acogida.
Los datos dibujan, en conjunto, una amplia red de presencia y cercanía en torno a la realidad penitenciaria. La propia memoria cierra su presentación con una declaración de compromiso que resume el sentido de esta labor: «Seguimos sin pausa. Porque la meta final está clara: acompañar, visibilizar y mejorar la realidad —por ahora aún inevitable— de la pena de prisión».