Mañana, miércoles 21 de mayo a las 12:00 h, la Fundación Prolibertas celebrará el acto de presentación de la Casa Libertad “Jacaranda” en el Salón El Palomar de El Pimpi, Málaga. Este nuevo recurso social es el primer centro de acogida que la Fundación abre en la ciudad malagueña, y está dirigido a mujeres sin recursos económicos ni redes de apoyo que, tras salir de prisión, buscan reconstruir su vida desde la dignidad, la libertad y la esperanza.
La Casa Jacaranda se suma a la red de Casas Libertad que Prolibertas impulsa en distintas ciudades de España. Estas casas nacen inspiradas en el legado de las Domus Trinitatis, fundadas por san Juan de Mata, y actualizan su espíritu de acogida y redención para responder a las nuevas formas de exclusión y cautividad del siglo XXI. Son espacios de libertad, donde la inclusión, el encuentro y la misericordia activa son ejes de intervención.
La Casa Jacaranda, como signo profético y comunitario, no es solo un lugar físico, sino un símbolo del compromiso institucional de Prolibertas con la justicia social, la equidad de género y la pedagogía de la redención. En ella, se acompañará a mujeres en tercer grado, con permisos penitenciarios o recién excarceladas, en procesos integrales de inserción social y laboral, mediante una acogida que pone en el centro la persona, sus heridas y sus potencialidades.
El acto contará con la participación de representantes institucionales del Ayuntamiento de Málaga, el Ayuntamiento de Antequera, la Diputación de Málaga, la Junta de Andalucía y el Centro de Inserción Social de Málaga, entre otras entidades colaboradoras. La periodista Mariló Maldonado conducirá el evento en formato de entrevista-conversación, creando un espacio de diálogo donde podrán escucharse las voces de quienes hacen posible este proyecto y de quienes lo protagonizan.
Con la apertura de la Casa Libertad Jacaranda, Málaga se convierte en un nuevo punto de esperanza en la red trinitaria, una ciudad que abre sus puertas a mujeres valientes que, tras haber atravesado la prisión, están dispuestas a florecer de nuevo. Porque cada historia merece una segunda oportunidad, y cada libertad, un lugar donde echar raíces.
