La Iglesia celebra hoy con gozo y gratitud la memoria de los beatos Mariano de San José (Santiago Altolaguirre Altolaguirre) y compañeros mártires, diecisiete hombres y una mujer que dieron su vida por Cristo durante la persecución religiosa en España entre 1931 y 1939.
Estos mártires pertenecían en su mayoría a la Orden de la Santísima Trinidad: quince religiosos trinitarios, una monja de clausura trinitaria y un seglar, el beato Álvaro Santos Cejudo, bienhechor de la Orden. Todos ellos fueron testigos fieles de la fe cristiana en tiempos de violencia e intolerancia, ofreciendo su vida con serenidad, perdón y esperanza.
Entre ellos destaca el beato Mariano de San José, nacido en Yurre (Vizcaya) en 1857, el más anciano del grupo y miembro de la primera generación de la restauración trinitaria en España. Fue martirizado en Villanueva del Arzobispo (Jaén) el 26 de julio de 1936. Su compañero, el beato José de Jesús María, superior de la comunidad trinitaria de la Fuensanta, compartió su destino de martirio poco después, el 4 de septiembre del mismo año.
Otros mártires trinitarios procedían de las comunidades de Andújar, Villanueva del Arzobispo y Belmonte, y fueron conocidos por su entrega pastoral, su amor a la Virgen y su fidelidad a la vocación religiosa. Entre ellos se recuerda al beato Segundo de Santa Teresa, que ofreció un cigarrillo a sus verdugos antes de morir como signo de perdón, y al beato Juan de Jesús María, que fue llevado al martirio cantando himnos al Señor.
También se honra hoy a la beata Francisca de la Encarnación (María Francisca Espejo Martos), monja trinitaria de clausura nacida en Martos (Jaén), mujer sencilla y entregada que sufrió el martirio el 13 de enero de 1937, y al seglar beato Álvaro Santos Cejudo, padre de familia y adorador nocturno, fusilado por su fe el 17 de septiembre de 1936 en Alcázar de San Juan (Ciudad Real).
Los restos de varios de estos beatos se veneran hoy en los santuarios y conventos donde sirvieron con fidelidad. Su testimonio continúa siendo una llamada a vivir la fe con alegría, fortaleza y espíritu de reconciliación.
La fiesta litúrgica de los Beatos Mártires Trinitarios de la persecución religiosa se celebra cada año el 6 de noviembre, coincidiendo con la memoria de los mártires de España del siglo XX.
“Son once espléndidas figuras, testigos de Cristo muy próximos a nosotros, que dieron su vida por ser fieles a su fe cristiana”, recuerda la Orden de la Santísima Trinidad en este día de acción de gracias.