DOMINGO VIII TIEMPO ORDINARIO

"Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura"

DOMINGO VII TIEMPO ORDINARIO

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

DOMINGO VI TIEMPO ORDINARIO

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

DOMINGO V TIEMPO ORDINARIO

"Vosotros sois la sal de la tierra". Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. "Vosotros sois la luz del mundo". No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
 

DOMINGO IV TIEMPO ORDINARIO

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: "Bienaventurados"
 

DOMINGO III TIEMPO ORDINARIO

Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
 

DOMINGO II TIEMPO ORDINARIO

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo"

BAUTISMO DEL SEÑOR

"Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. y vino una voz del cielo que decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto"

EPIFANIA DEL SEÑOR

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

SANTA MARIA MADRE DE DIOS

Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.